Crece el debate sobre el cigarrillo electrónico como opción para dejar de fumar

Por primera vez el tema se trató en un congreso de la Fundación Favaloro

Fue en la tercera edición del Simposio Cardiovascular Favaloro. Presentaron resultados alentadores sobre el dispositivo, aunque persisten las dudas sobre sus efectos a largo plazo.

11-05 Vapeadores, grupos de amigos que se juntan a vaporizar. ex fumadores. Foto: Andres D’Elia

El cigarrillo electrónico viene siendo, desde su aparición hace 15 años, objeto de discusión en el mundo. Algunos países lo han regulado y otros, como la Argentina, lo tienen prohibido. ¿Sirve para dejar de fumar o genera una nueva adicción? Tal vez la respuesta no sea blanco o negro, como en muchos otros debates. En este marco, el sábado tuvo lugar un hecho significativo: por primera vez la Fundación Favaloro introdujo en su Simposio Cardiovascular anual una presentación sobre el cigarrillo electrónico, con datos deinvestigaciones recientes que respaldan la posibilidad del uso de estos artefactos como reemplazo del cigarrillo de combustión.

En una nota reciente publicada por Clarín, el Ministerio de Salud aseguró que “la intención es no incluir otro producto que lleve a la gente a consumir nicotina. Sabemos que no sirve para dejar de fumar. El 80% termina enganchado con las dos cosas“. El cigarrillo electrónico está prohibido por la Anmat en el país desde 2011.

Los resultados de una investigación reciente del Colegio Real de Médicos de Gran Bretaña, presentados ahora en la Fundación Favaloro, arrojan dos datos importantes: el primero es que, al parecer, el cigarrillo electrónico ha logrado producir sólo el 5% del daño que el cigarrillo de combustión; el segundo dato es que aumentaría la posibilidad de dejar de fumar.

Estos datos fueron presentados por uno de los expertos internacionales invitados a este congreso, el cardiólogo Jorge Mor Dale, que lo planteó en estos términos: “El 70% de la gente piensa en dejar de fumar, el 50% hace el intento y sólo el 7% deja el cigarrillo. Pero entre los que han usado el cigarrillo electrónico esa tasa de eficacia se ha multiplicado por seis“.

Otro estudio presentado este fin de semana en la Favaloro, firmado por el profesor de la Universidad Pública de Nueva York David Abrams, dice que con la utilización del cigarrillo electrónico se podrían evitar 6,6 millones de muertes en los próximos diez años y que además se perderían 86 millones de años menos de vida. 

Las últimas investigaciones sobre el tema también revelan que otros métodos para dejar de fumar, como el parche de nicotina, el chicle o los aerosoles nasales producen menos daño cardiovascular que, incluso, el cigarrillo electrónico. Sin embargo, para More Dale esa variable hay que medirla junto con la efectividad: “Al fumador adicto a la nicotina le gusta tener el cigarrillo entre las manos y jugar con el humo”. Algo que esos otros métodos, evidentemente, no proporcionan.

En Gran Bretaña, uno de los mercados de cigarrillos electrónicos más desarrollados del mundo, el 52% de la gente que los utiliza son ex fumadores. Mientras que el 45% son fumadores. También hay un 3% que nunca en la vida habían fumado un cigarrillo de combustión y se enganchó con éstos. Los datos son del estudio británico “Action on Smoking and Health”, de 2016.

La desconfianza de la gente sobre el cigarrillo electrónico se reparte entre varios factores. Según un trabajo realizados también en Inglaterra, el 28% cree que sustituirá una adicción por otra,con el 28% de las respuestas; el 23% no los considera seguro y el 21% dijo que no cree que sea una ayuda. Para Mor Dale, hay “una dosis de ignorancia. Se cree que el cigarrillo electrónico es tan malo o más malo que el cigarrillo de combustión”.

El experto, de la Escuela Colombiana de Cardiología, cree que debería haber una regulación del cigarrillo electrónico y “limitarlo a mayores de edad. Además, no hacerlo atractivo para los jóvenes desde lo estético y que no vengan con sabores agradables”. Agregó que “bajo estos parámetros hay que ir bajando la dosis de nicotina durante un año hasta que la persona esté curada de su adicción”

El cigarrillo electrónico genera sospechas porque las principales tabacaleras están detrás de su introducción en los mercados del mundo, ante la merma del consumo de cigarrillos de combustión. La cantidad de fumadores es hoy de 1.100 millones, lo mismo que en 2010 pero con mayor población: representa el 20% de la población mundial contra el 27 de hace ocho años.

British American Tobacco y Philip Morris International apuestan a estos nuevos formatos de productos con nicotina para reconvertir su negocio, del objeto de papel al electrónico. Pero varios Estados del mundo, incluida la Argentina, consideran que aún hace falta más evidencia para poder fijar una política al respecto. Mientras tanto, el consumo del cigarrillo para “vapear” crece día a día aunque su venta esté prohibida: los traen del exterior o se compran por Internet, sin ningún tipo de traba.

La introducción del tema en el marco del Simposio de la Fundación Favaloro es una novedad para el debate académico. Oscar Méndiz, jefe del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, explicó: “Este es el mismo tipo de discusión que tuvimos cuando hicimos la campaña ‘La sal que se ve’. Al principio pensamos que la sal era mala siempre. Luego consideramos que si la gente podía usar sal de colores para que viera la cantidad que le ponía a la comida podía ser positivo, asumiendo que aunque le dijéramos que no la usara la iba a usar igual”.

Es un poco la misma discusión que se está dando con el etiquetado de alimentos, aún pendiente de resolución en la Argentina: por un lado, los que proponen gráficas más restrictivas; por otro, los que se vuelvan por algo más moderado. La incógnita, como en todo lo que resulta exitoso a largo plazo, es cuál es el camino para encontrar alternativas sustentables en los hábitos cotidianos a lo largo del tiempo. 

Fuente: www.clarin.com/sociedad/crece-debate-cigarrillo-electronico-opcion-dejar-fumar_0_rk3L4EP8Q.html